Somos una mezcla rara, mandamos todo a la concha de su hermana. No nos importan los horarios ni los calendarios que nos dicen que no existe el mañana. Ahora mismo me entregaré a un abismo
quiero que seas el dueño de vos mismo. Estoy cansada de pensar qué es lo que va a pasar si mi mente se cuelga un poco más. Y si te digo que no te entiendo nada, a la salida nos matamos a trompadas porque es difícil comprender otra forma de ser diferente de lo que quiero ver, diferente de lo que puedo ver en mi. El cielo se desploma sobre nuestras cabezas y a nadie importa si estamos acá bailando junto al fuego, buscando alguna luz en medio de ésta oscuridad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario